enero 31, 2016

Enjoy the silence

No teníamos una justificación para encontrarnos, no la necesitábamos. Por momentos no teníamos tema de conversación pero no sentíamos aburrimiento, por el contrario era cuando más reíamos.  Caminábamos de madrugada por las calles vacías, caminábamos a ningún lado, lo hacíamos en silencio. Nos abrazábamos en medio del aire frío y húmedo, compartíamos el frío en nuestras manos y la niebla en nuestros rostros. Automóviles interrumpían la soledad y desaparecían en la distancia con sus faros rojos  y amarillos. Creíamos en un futuro lleno de ilusiones y esperanza, nada parecía imposible, el camino era claro solo hacía falta caminarlo.
Ya ha pasado algún tiempo desde esas madrugadas y todavía recuerdo muy bien las calles vacías, el aire frío y húmedo, los faros de los autos, la ilusión de un futuro, pero solo extraño una cosa: su sonrisa en medio del silencio.
Trujillo, 20 de octubre 2015

marzo 12, 2015

Decide

El muchacho pensó que debía dejar de lado aquellos pensamientos perturbadores y sin sentido, dejar a un lado sus sueños de joven y pensar fríamente en las cuentas de fin de mes. El muchacho se dio cuenta que su época de muchacho había concluido y que él no lo había notado.

Pasadas las horas reflexionó sobre el vacío en su vida, las horas pasaban y no podía pensar en otra cosa que en sus decisiones. Distraído por un momento, recordó aquellas tardes inocentes, gratuitas y de felicidad que compartió con quien en su momento supo querer. El recuerdo le hizo pensar en sus tardes olvidadas, y esas mañanas desperdiciadas y renegar de aquellas noches de luz de linterna, libros, música y sobretodo confianza en el futuro.

Sin querer se dio cuenta que creía en el destino.

junio 03, 2013

CCBGNCBTG



Y pensé en ese momento
que no debí haber visto su foto.
No podía soportar la impotencia
de no tener opción de cambio,
de mirar una realidad brutal y
Darme cuenta de lo que no supe valorar,
De las personas que quise apreciar
O las oportunidades que deje pasar,
y querer volver y poder intentar
acercarme y nuevamente amar.

septiembre 03, 2012

Del día que busque a Arguedas y encontre a Cortázar



Era un domingo, y lo recuerdo bien pues me desperté a las 11, algo más tarde de lo acostumbrado. Era domingo y estaba nublado, como casi todos los días de mi estancia en Lima. Estaba nublado y a mí me gustaba, pues mis ojos no soportan la intensidad de luz del sol despejado.
Pasado el desayuno, empecé a leer distintas noticias en internet, pues era el único día que podía leer sobre cosas ajenas a mi formación académica. Encontré de casualidad un video sobre la vida del escritor José María Arguedas, era de un programa dirigido por Hildebrandt. Recuerdo sentirme de alguna manera identificado con la vida del escritor y me interese en conocer más sobre su obra. Había leído yo hace algunos años la obra Yawar Fiesta, la cual encontré en mi casa y decidí leer pues el número de páginas era pequeño y el titulo misterioso. Yawar Fiesta significo para mí la aceptación de un amor hacia la sierra del Perú. Aceptación y no un inicio, pues mi familia es serrana y el hecho de que yo sea de Trujillo, no me hace menos serrano, pero como para muchos este amor serrano era algo que necesitaba ser fortalecido y de una vez para siempre aceptado con orgullo.
Luego del almuerzo decidí salir al centro en búsqueda del libro Todas las sangres, y entender que parte no entendieron los críticos del tiempo de Arguedas, pues según narran los reportajes, las duras críticas de sus contemporáneos, hicieron que Arguedas se sumiera en una depresión  que a la larga lo llevaría al suicidio. Misterios así intrigan a cualquiera, y a mí me motivaron lo  suficiente como para salir a buscar el libro.
Tome un micro en el paradero de la panadería, llevaba unos jeans azules, zapatillas deportivas, un polo azul que no he vuelto a encontrar y mi chompa de hilo, la cual use con solemnidad por varios meses y que ahora no puedo tolerar un solo instante. Recuerdo que llegue a la feria de la calle amazonas,  aproximadamente a las 5 de la tarde, había algo de sol por lo que llevaba la chompa en mis manos. Busque el libro de Arguedas, busque cualquier libro de Arguedas, pero la fascinación por los 100 años del nacimiento de Arguedas, había hecho desaparecer sus libros de los puestos. Recuerdo que vi un letrero “Todo por un sol”, y yo no pude evitar buscar algo. Compre solo un libro, Cuentos de Poe, libro que pasado un año, aún no he leído. Busque a Arguedas y curiosamente, o casualmente, encontré a Cortázar. Sabia del problema entre Arguedas y Cortázar, y necesitaba para saciar mis dudas, leer a ambas partes. Compre el libro Rayuela, el cual pude leer algunas páginas y me pareció ciertamente ingenioso.
Salí de la feria de libros con mi chompa ya puesta, pues ya era de noche y tenía frio.  Camine hacia la plaza de armas, en el camino entre al museo de la estación de desamparados. Luego del museo pensé en comer algo en la alameda que está detrás de Palacio de gobierno. Compre mi porción de Arroz con leche y mazamorra, lo cual es casi una tradición cada vez que paso por ese lugar. Al irme pensé recorrer una nueva ruta para tomar el micro de regreso, pero en la primera esquina encontré la oferta de un paseo al cerro San Cristóbal. Pague los 5 soles del mini Tour y subí al bus, me senté al costado de una guapa muchacha, inicie la conversación y luego me quede sin ideas. Este problema lo tengo hasta el día de hoy, pero eso no me desmotiva. La chica era de Iquitos, y trabajaba en una casa en San Isidro, ella quería ser estilista. Yo recuerdo mi comentario sobre su profesión; Hay que ser medio artista para arreglarle la cara a la gente, me parece que fue lo suficientemente original y con la dosis de burla que me caracteriza. Bueno llegamos a la cima del cerro y pude ver Lima como no la había visto antes, brillante y en cierto modo hermosa. La noche ocultaba las calles sucias y mal planificadas, abrigaba a toda la gente de la calle y dejaba que las luces artificiales sean más hermosas que de costumbre. Mire por todo el rededor del mirador y finalmente encontré a la chica del bus, ella me mostro una foto instantánea, ella sonreía y parecía feliz. Regrese a la ciudad con el cabello despeinado por el viento y con un frio exagerado. Eran aproximadamente las 9 de la noche, me despedí de la chica y partimos por caminos distintos. Recuerdo pasar la plaza de armas, luego caminar por el jirón de la Unión hasta la Plaza San Martín, donde pude ver a los políticos sui generis de esa plaza.
El tramo final al paradero fue una carrera, pues unos ladrones me perseguían (o eso creo). Al llegar al paradero del parque universitario, me di cuenta del problema para encontrar bus a esa hora, más aun siendo domingo. Pude tomar un carro hacia San Miguel, y  ya en el carro recuerdo el rostro de una hermosa joven, que bajo en la avenida Brasil. Camine desde el paradero de la calle Cueva hacia el departamento en las torres, pensé en varias cosas, entre ellas medite sobre la semana de exámenes que acababa, de lo mal que di los exámenes, de lo mucho que tenía que estudiar y de la suerte que tenía.
Hoy, ha pasado más de un año desde aquel día, no he leído un solo libro, ni de Cortázar ni de Arguedas, pero pronto lo hare, al menos eso espero.

diciembre 11, 2009

Que quieres

No se aunque mal escritas y desordenadas normalmente escribo en borrador mis ideas las reviso y luego hago lo que sale publicado aqui, pero igual no me motivo tanto como para hacer eso hoy. Tengo 19 años y se que mi energia va mas alla de la que normalmente uso, me siento incomodo de esperar y seguir enojandome conmigo mismo, eso mismo.

Si este fondo blanco no me llamara la atencion ni siquiera hubiera pasado de la 1 linea, es hora de ponerle fin a esto, a esta entrada.

octubre 17, 2009

un martes 13



Tenía ganas de terminar ese libro, ya había entrado a la parte post-romance y la trama se tornaba oscura. La reunión estaba prevista para las 4 pero como no es mi costumbre ni la de ellos llegar puntuales, seguiré leyendo hasta que me dé ganas de ir. Cada cinco minutos miraba el reloj pero solo me hacía pensar en ellos, orgullosos y egocéntricos, pretenciosos, ambiciosos, ridículos… pero aun así tenía que ir a su reunión. Mañana es 13 y yo aquí, lo más seguro es que el miércoles empiece a lamentarme. Aunque tal vez no, pensé. Y así fue como en un instante me vi partiendo a Lima solo para ver a Depeche Mode.

La reunión me aburría, mire el reloj y calcule que aun podía darle encuentro a Claudia. Pero no pude, me quede escuchando a un presidente que tenía que ser peruano y ni siquiera era de la república. No pude es lo que digo, porque en verdad creo que forcé esto para contenerme y no ir a su encuentro.

Leo el setlist y desconozco la mayoría de canciones, me doy cuenta que soy muy básico y popero en gustos musicales, sonrío un poco y me alivia no tener complejos musicales. Imprimo las letras de las canciones, planeo leerlas durante el viaje. Algunas canciones al Ipod y ya está, estoy partiendo a Lima. Llegue al paradero y tranquilamente me subo al carro mas barato.

+ Datos personales por favor. Oiga joven me está escuchando, datos personales por favor.

- Claro señorita no se altere. Mi nombre es Clark Maxwell, Tengo 19 años y mi DNI es 12345678.

+ ¿Clark es con C o K?

- Es con Q señorita, pero total nadie se preocupa por eso, póngale C nomas.

+ ¿Viaja solo?

- No creo que eso le interese, pero si viajo solo.

Esa chica se parece mucho a Claudia, pienso. Podría ser ella, hace ya más de un mes que no hablamos. Cambio de álbum en el Ipod, pero mis oídos están cansados y mejor descanso un poco más. Ya en Lima intento asearme en el baño del terminal, mala decisión. Me dirijo a la galería de mi primo, quien sabe me lleva a pasar la noche en su casa. Son las 9, pero en Lima a esa hora el comercio aun no despierta y tengo que hacer tiempo. Compro un desayuno de quinua al paso y un pancito con palta para acompañar. El señor vendedor intenta cobrarme de mas pero no lo logra, luego compro una revista que se que no conseguiré en Trujillo y me siento un poco feliz. Tengo que ir a comprar mi entrada para el concierto pero aun no sé donde la venden, bueno si se pero no sé cómo llegar hasta allí.

Paseo por tiendas de instrumentos musicales, lo mismo de siempre: pregunto un poco, me asustan los precios y salgo pensando que quien sabe algún día podre comprarme algo de allí. Necesito un nuevo par de audífonos y para eso voy a Polvos Azules. Ya en Polvos compro mis audífonos y almuerzo algo barato nomas, consigo un polo no muy caro y con un diseño interesante. Creo que ya es hora de ir a la casa de mi primo, confió en que si ya estoy aquí ya no creo que me diga que no.

Llevo 2 horas en este micro y me he despertado por una zona ya cercana a la casa de mi primo. Ya en su casa, me reciben y me ofrecen un cuarto, todo va como lo planeado. Tomo un baño y salgo para el concierto. En el camino converso con el taxista e intento mantener una buena conversación, no soy bueno para eso todavía. Llego al estadio, compro mi entrada, entro a mi zona, converso con otros fans, empieza el concierto, salto, sudo, insulto, acaba el concierto y por ultimo estoy durmiendo en una cama muy cómoda y todo va mas que bien, incluso no he pensado en ella hasta este momento.

Ya es la tarde del otro día y tengo que conseguir algunos libros, se que en la UNI puedo conseguirlos más barato. Por alguna razón estoy en San Marcos preguntando por un libro de derecho cuando una señora me mira y me dice: difícil que encuentre ese libro joven, yo también lo he buscado años. No sé porque pero me sentí mejor, eliminadas las esperanzas no tenía que buscar ese libro que no era para mí. La señora me ofreció acompañarme a la UNI. Conversamos en el camino, me sentía feliz de saber que en el mundo y en especial en una ciudad rara como Lima, encontrara una persona que me ofreciera su ayuda. La señora consiguió el libro que quería pero yo no tenía dinero, así que tuve que ir a un cajero. Le dije que me espere un poco a la seño, al menos para despedirme y darle las gracias. Cuando ya estaba de regreso vi que estaba subiendo a un micro y sabía qué pensaría que yo era un ratero o estafador o quien sabe que…me dio pena pero tenía que seguir con mi camino.

Ya en el micro hacia el paradero se me ocurre preguntar al muchacho que estaba sentado junto a mí, donde podía bajarme para llegar a Civa, él me indica cómo y yo huevonaso le creo y me bajo a unas 5 cuadras de mi destino. Al llegar a Civa veo como el micro pasa por la puerta de la empresa…el error por creer en un gil.

Ya estoy en el bus, prendo el Ipod, duermo, apago el Ipod, paso por Chimbote, ya estoy en Trujillo, ya estoy en mi cama y ya estoy escribiendo esto.

julio 22, 2009

NOVA

Estábamos conversando cerca a unas bancas, un pequeño parque de la facultad. Reíamos con moderación y nos tratábamos con mucho respeto, aunque yo sabía que eso era en verdad desconfianza. Manolo estaba explicando como el espacio-tiempo podía ser deformado por grandes masas, masas como la de una estrella. Una estrella dije, pero nadie me escucho, mejor para mí y una sonrisa natural salió de mis recuerdos y preferí alejarme del grupo para disfrutar el momento.

Camine solo unos metros me fije un recuerdo, pero vinieron muchos, recordé muchas noches que me la pasaba, mirando las pocas estrellas de mi triste ciudad. Normalmente contaba 2 o 3 estrellas, mientras lo hacía pensaba que Mili era mi amiga, y aunque siempre le di su nombre a una de esas estrellas, un día la vi y no la reconocí hasta que deje de preguntarme ¿es ella? Las otras estrellas eran para mis demás ilusiones amorosas, bueno por así decirlo al menos esa era mi idea de amor a los 16, esta que brilla poco para ella y esta otra más pequeña para esta otra. Esos momentos en general eran buenos; no me preocupaba mi futuro ni si tenía que apurarme en conseguir enamorada. La primera a los 16, si que era raro.

El recuerdo se vio interrumpido por otro más perturbador, un reto a mi memoria, un desafío conmigo y mi ego defensor, que me ayuda a olvidar lo que no me conviene. Es ella? En esta universidad?. Vamos, no, no puede ser ella. Describo: ella sonreía con sus amigos mientras tomaban desayuno, tan natural, tan ella. Sé que no me vio pero yo si a ella.

Ha pasado un año (no exacto claro) y solo se como se llama, Carito, así le dicen sus amigos cada vez que voy a la biblioteca y la veo. El año pasado me interesaba, ahora no tanto, pero sigo sonriendo por dentro al verla, pues si no lo he dicho sigo sin conocerla. Sin conocer a Carito la que me hizo olvidar mis estrellas.